Una de sapos

Y en esto que un dia se le ocurrio a un sapo hacer una obra de arte, pero no una obra de arte de las comunes, sino de las que se llevan ahora, de las de mente infantil. Se trataba de la ranita crucificada, muchos la pudieron ver antes de ser expuesta, muchos darian su opinion al artista, las de buen grado y las del pesimo gusto, hasta ahi todo bien, no se levanto polvareda alguna.

Tras la exposicion, la rana, que durante siglos nos ha servido para detectar preñados y para mostrarnos su interior diseccionado en las clases de naturaleza, -eso si que es una tortura y un horror- dio un vuelco al corazon de otro sapo mayor, el Papa.

La obra en cuestion me recordo mucho al tema de la fuente-Franco, otra obra de un arte tan dudoso que posiblemente no le guste ni a detractores ni a defensores, en aquella entrada cite que lo mejor que podian hacer con ella era mostrarla en un lugar publico pero fuera del alcance de los que andan por la calle y asi es exactamente como han procedido con el anfibio, lo situaron en una sala aparte, en un rincon alejado tras las quejas del sapo mayor, pero esto al pobre hombre no le basta, posiblemente no por convicciones propias, sino por no hacer un ridiculo ante las ampollas que el mismo ha levantado entre sus fieles seguidores.
Es de muy logico pensar que si la carta la hubiera escrito un sacristan, un cura o un cardenal la reaccion del publico hubiera sido minima y la rana casi habria pasado desapercibida, aunque tambien seria logico pensar que al ser gente de rango menor tampoco la habrian cambiado de sitio. Con cambio o sin cambio, dudo que la rana hubiera adquirido la fama que ha llegado a tener, y eso sin lugar a dudas ha tenido mucha culpa el Papa.

A estas alturas que hemos visto crucificados a abuelas, esqueletos, a Madonna, a una adolescente preñada, a filipinos vivos y a un sinfin de personajes, cuesta y no cuesta creer en la tolerancia de Benito 16 (si, Benito, si a Juan Pablo y a todos su antecesores les hemos traducido el nombre, este no va a ser menos) mas, teniendo en cuenta que la mayoria de las extravagantes crucificciones han ocurrido antes de que comenzara su “reinado”.
No entiendo casi nada de arte, pero siempre digo que para que tenga arte ha de tener algo que nos haga vibrar con su mensaje, y a mi estos artistas que buscan estremecer fomentando la indignacion me parece de muy poco talento. tan de poco talento que quitandole el componente de la indignacion parece quedarse en nada, en un juguete monocolor con objetos poco expresivos en las manos. Una obra que como su propio autor estaban destinados a pasar sin pena ni gloria, ahora Kippenberger deberia de estar agradecido al santo padre de la iglesia catolica.

En fin, vean y juzguen:

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