Inmigrante yo

Bien pues abandonando un poco la vena periodistica y tanta foto, voy a colgar (no se ni en que categoria, en bitacora supongo) este relato ficticio, como dicen en las pelis, es de mi invencion y cualquier parecido con la reallidad es pura casualidad. Yo no me considero ni escritor aficionado, asi que el que lo quiera leer, que lo lea, y el que lo quiera bailar que lo baile. reniego de mis derechos de autor, asi que el que lo quiera copiar que lo copie, si me pone en los creditos, le agradecere que sea con LETRAS GRANDES (pá fardarle a mis compis)

-Oye flaco, ¿tú sabes porque papa nos trajo a la Argentina?

-No, solo se que discutía mucho con mama por elegir un país que no fuera muy caluroso.

-Joder no lo encuentro…

-¿el que?

-el pasaporte nuevo

-Pues en cuanto lo encuentres, desarmas la litera y te llevas la cama a la habitación de al lado

-no me jodas, esta recién montada y ya me quieres echar de tu cuarto como si fuera un inmigrante, soy tu hermano ¿recuerdas?

-Serás mi hermano, pero yo soy mayor, yo ya estaba en este mundo cuando tu llegaste, así que en cierto modo si que eres un inmigrante, yo no pedi compartir mi vida con un recien llegado.

-Ahórrate la palabrería barata, esta tarde ya no veras mis cosas aquí, ahí te quedas con particular “reino”

Andando como un pato por culpa de la cantidad de cosas que llevo encima, salgo de la habitación con un sonoro portazo como despedida.

Cinco meses más tarde, entra mi padre en la habitación con semblante serio.

-Hijo, no se como pedírtelo sin que te lo tomes a mal.

-bueno si no lo dices, no se si me lo tomare a mal o no, ¿Qué es?

-el taller que compraste tiene una habitación que te vendría bien para tus descansos, y por otro lado, el húngaro me ha vuelto a preguntar si le alquilo una habitación, la verdad es que nos harías un favor a todos incluso a ti, con la edad que tienes ya es para que estuviera emancipado y conocieras por ti mismo cuales son los gastos de mantener una vivienda, llenar la nevera y hacer la colada.

– El pobre húngaro debe estar desesperado, tener que hacer tantos kilómetros a diario para trabajar en el bar de la esquina…bueno te haré caso, dame un tiempo para hacer la mini mudanza en condiciones, tendré que usar tu teléfono para pedir que me instalen uno en el taller.

-Gracias hijo, el alquiler del húngaro nos facilitara llegar a fin de mes.

-si, ya, jejeje, de la calle vendrán y de tu casa te echaran…en fin

Diez meses más tarde recibo una llamada municipal.

-Lo siento pero el último aviso ya ha vencido el plazo, deberá cesar la labor del taller sino quiere ir a la cárcel.

-No he tenido tiempo suficiente, aun están realizando el estudio para aislar de ruidos el taller, déme un mes mas para que pueda trabajar sin molestar al vecindario.

-imposible, usted recibió un plazo para presentar alegaciones y no lo hizo, si usted no se toma sus cosas en serio el consistorio tampoco lo hará, Muy buenas tardes.

Tres años más tarde, autobús Madrid-Sevilla.

Sin un centavo, todo lo poco que me quedaba quemado a la desesperada, aun no entiendo como pagando un pasaje tan caro de avión con interminables horas de vuelo y no te dejen fumar ni un puñetero cigarro.

Quien me iba a decir que todo empezaría cuando mi hermano me pidió que saliera de su habitación, salí, si, primero de su habitación, luego de la casa, tuve que dejar el taller y el barrio y casi salirme de la ciudad, tiempos malos, corralito para los señores, la ultima salida, volver a España, auque sea a casa de mis tíos en Huelva, allí siempre quedaran los invernaderos con sus fresas.

———————————

-Siéntate aquí mi alma que tienes que tener el cuerpo enguachisnao.

– La verdad tía Carlota es que aunque viene uno todo el viaje sentado, el cuerpo lo que me pide es una silla.

– Ay hijo si tu supieras como tengo yo la espalda sabrías lo que desear una silla a todas horas, tantos y tantos años agachándome para recoger la fruta me ha dejado la espalda como una alcayata.

-Un trabajo que nadie quiere, lo malo no le gusta a nadie, pero la hambre aprieta y cuando no hay na, hay que echarle mano a lo que salga.

-Pues la cosa esta bien mala, ahora solo trabajan aquí los de fuera, los rumanos, los ucranianos y los marroquines…aunque no se, con ese acento argentino lo mismo te cogen…pareces un inmigrante

-¿yo? ¿Inmigrante yo?

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4 comentarios

  1. Alexkev, el relato será ficticio, pero incumple aquello que dicen de que a veces la realidad supera a la ficción, porque, en este caso, se igualan ¿verdad?

  2. Son muchos los casos de emigrantes que cuando retornan toman la consideracion de inmigrantes, las dos caras de la misma moneda. La xenofobia es ciega, le da igual de donde procedan los que vienen de fuera.

  3. Tienes mucha razón.

  4. Gracias, espero te haya gustado la historia.

    Saludos

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